El presidente, el republicano Donald Trump, dijo que quiere «pausar permanentemente la migración» desde lo que calificó como países «de tercer mundo», y que tomará acciones para revocar el estatus legal de personas que se encuentren en Estados Unidos, con el fin de expulsarlas del país.
En un mensaje compartido en sus redes sociales durante el feriado de Thanksgiving, el mandatario culpó a los inmigrantes de la falta de vivienda y una «disfunción social» que, según dijo, solo se puede revertir con una «migración en reversa», aparentemente refiriéndose a su campaña de expulsión de personas.
Su publicación en la plataforma Truth Social es la más severa hasta el momento en cuanto a inmigración desde que regresó en enero a la presidencia. Se produjo después de que dos miembros de la Guardia Nacional fueran baleados en la capital, Washington D.C., donde esas tropas han estado patrullando desde hace semanas por orden de Trump. Una de las guardias falleció y el otro se encontraba hasta este viernes en condición crítica.
El sospechoso y acusado por la balacera es un hombre afgano de 29 años que trabajó con la CIA antes de que Estados Unidos se replegara de Afganistán. El hombre llegó al país como parte de un programa para reasentar a personas que habían colaborado con tropas estadounidenses después de que éstas se retiraran del país asiático.
La amenaza de Trump de pausar «de manera permanente» la llegada de personas nacidas fuera de Estados Unidos sería un golpe durísimo para un país que por mucho tiempo se ha definido como nación de inmigrantes.
La amenaza del presidente se da en conjunto con otras acciones anunciadas por la Administración desde el tiroteo en la capital, que sucedió a unas cuadras de la Casa Blanca. Los funcionarios también han dicho que revisarán las green cards de millones de personas, en seguimiento a una campaña lanzada hace 10 meses para reducir la población migrante en el país.
El impacto social y económico
En su mensaje en Truth Social de este jueves, Trump intentó culpar a la gente que nació fuera y ahora vive en Estados Unidos de toda una serie de problemas en el país, y dijo que «solamente la MIGRACIÓN EN REVERSA puede curar la situación».
Agregó: «Feliz día de Acción de Gracias a todos, excepto a quienes odian, roban, matan y destruyen todo lo que representa EE.UU.; pronto ya no estarán aquí».
Trump fue elegido en noviembre del año pasado con promesas de campaña mayoritariamente centradas en actuar contra la migración «ilegal». Desde entonces, una serie de redadas y deportaciones impulsadas por su Gobierno han sembrado el terror en comunidades a lo largo de Estados Unidos. Han sido blanco escuelas y sitios de construcción de hogares y de negocios.
La posibilidad de que haya todavía más deportaciones pudiera hacer peligrar la economía del país, dado que los trabajadores nacidos fuera de Estados Unidos llenan casi 31 millones de empleos, según la Oficina de Estadísticas Laborales.
Trump argumentó en su publicación de Truth Social que «muchas» de las personas nacidas en otros países que viven en Estados Unidos «dependen de cheques del Gobierno, son de naciones ‘fallidas’ o salieron de prisiones, instituciones psiquiátricas, de pandillas o de cárteles».
El mandatario culpó a los inmigrantes de las tasas de delincuencia, aunque los datos dan cuenta de que gran parte de los crímenes cometidos en EE.UU. son a manos de ciudadanos.
Inmigración no es sinónimo de crimen
Unos 50 millones de personas que nacieron fuera de Estados Unidos viven en el país, y varios análisis han concluido que esa población inmigrante es mucho menos propensa a cometer delitos comparado a quienes nacieron dentro.
La percepción de que la inmigración resulta en criminalidad «se desploma ante una montaña de evidencia», según una publicación reciente en la revista Annual Review of Criminology.
«Con muy contadas excepciones, los estudios realizados a niveles generalizados e individuales demuestran que la concentración de inmigrantes no está vinculada a un aumento en los índices de delitos ni en la delincuencia a lo largo de vecindarios y ciudades en Estados Unidos», concluye el análisis.
Otro estudio hecho por economistas en 2023 encontró que es 60% menos probable que los inmigrantes sean encarcelados por algún crimen comparado a gente nacida en Estados Unidos. Esas menores tasas de encarcelamiento entre inmigrantes han existido desde hace 150 años, según el estudio, sumándose a varios otros que socavan las afirmaciones hechas por Trump.
Aunque el mandatario parecía estar poco interesado en debatir los detalles de lo que dijo en Truth Social, una publicación que las redes sociales de la Casa Blanca calificaron como «uno de los mensajes más importantes en ser emitidos por el presidente».
Trump promete retirar beneficios
El presidente prometió el jueves «poner fin» al ingreso de millones de personas que llegaron durante el mandato del demócrata Joe Biden (presidente entre 2020 y 2024).
También dijo que quiere suspender el acceso a cualquier subsidio o beneficio federal para personas que no sean ciudadanas, afirmó que buscará desnaturalizar a aquellos que considere «perturban la tranquilidad doméstica», y aseguró que deportará a cualquier extranjero que su Gobierno crea que «no es compatible con la civilización occidental».
Desde el miércoles, Trump había ordenado que se revisen todos los casos de gente refugiada que llegó desde Afganistán durante la presidencia de Biden. Y el jueves el encargado de la Oficina de Ciudadanía (USCIS), Joseph Edlow, dijo que su agencia tomará acciones adicionales para filtrar a gente de 19 países que aseguró son de «alto riesgo».
Edlow no nombró a los países, pero en junio la Administración Trump ya había prohibido la entrada a Estados Unidos de gente de 12 países y restringido el acceso a quienes son de siete otras naciones, incluyendo Cuba y Venezuela.
La más reciente arremetida de Trump contra la gente inmigrante parece haber sido desatada por el tiroteo de los dos miembros de la Guardia Nacional, aunque en su publicación en Truth Social no se refirió directamente a este evento.
El sospechoso ha sido identificado como Rahmanullah Lakanwal, y está acusado de haber conducido desde el estado de Washington hasta la capital supuestamente con la intención explícita de balear a las tropas.
Sarah Beckstrom, de 20 años, falleció el jueves por las lesiones de bala, y Andrew Wolfe, de 24, estaba hospitalizado en condición grave.
Lakanwal, que está detenido desde el miércoles, también sufrió heridas de bala, aunque hasta el momento se reporta que no ponen en riesgo su vida.
A Trump le preguntaron el jueves si culpa por el tiroteo a toda la gente afgana que ha llegado a Estados Unidos. Contestó que «no», pero que considera que «sí ha habido muchos problemas por los afganos».